
El salón de la parroquia San Buenaventura de Angol fue escenario, el sábado 14 de febrero, del Encuentro Juvenil Franciscano (Adsum) que reunió a 33 jóvenes decididos a vivir una jornada intensa de formación, oración y fraternidad. Desde las 10:00 de la mañana hasta cerca de las 22:00 horas, la comunidad juvenil católica dio una señal clara: hay una generación que quiere profundizar su fe y asumir un rol protagónico dentro de la Iglesia local.
Por Enrique Astudillo Baeza, periodista
La iniciativa nació como fruto y extensión del ENJOF realizado en enero en Castro. La propuesta fue impulsada por el hermano Marcos Peña, ofm, párroco de San Buenaventura, con el objetivo de fortalecer los frutos espirituales que dejó el encuentro nacional y, al mismo tiempo, abrir un espacio formativo para quienes no pudieron viajar. De los 33 asistentes, 15 no participaron en ENJOF, lo que transformó este encuentro en una oportunidad concreta de inclusión y continuidad pastoral.
“Fue un encuentro hermoso, con momentos de reflexión, introspección, formación y de compartir fraterno, en los que participaron los jóvenes activamente y con mucho respeto en cada actividad realizada, sobre todo en la adoración al santísimo y misa. En un inicio pensamos que podría ser muy largo, sin embargo, la motivación de ellos fue superior”, relató Romina Jiménez, Coordinadora de la Pastoral Juvenil de Angol.
Para lograrlo, se invitó a los coordinadores del ENJOF a replicar la experiencia en Angol, reforzando así la Pastoral Juvenil Franciscana en el territorio. La jornada estuvo marcada por dinámicas grupales, momentos de reflexión y espacios de diálogo que permitieron a los jóvenes compartir inquietudes, testimonios y desafíos propios de su realidad. Más que una actividad aislada, Adsum se vivió como un proceso.
Memoriales con Cristo
Para el hermano Jorge Horta, ofm, Asesor Juvenil, la tarea de llevar a cabo Adsum no fue tan compleja ni ardua, ya que sintió que muchos de los jóvenes “venían encendidos por la experiencia vivida en Castro, como así también sus padres. Personalmente considero que llevar a cabo esta jornada ha sido un acierto pastoral que ha convocado a más de treinta jóvenes, algunos de los cuales no son de nuestra comunidad parroquial e, incluso, que no frecuentaban ninguna comunidad y que vinieron invitados por sus amigos”.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la disposición de los jóvenes a permanecer durante toda la jornada, demostrando compromiso y sentido de pertenencia. Ese entusiasmo se tradujo en una activa participación y en un ambiente de auténtica fraternidad franciscana. “Este encuentro sin duda vino a fortalecer el trabajo de la Pastoral y a aumentar la cantidad de miembros, ya que iniciamos hace poco menos de un año un proyecto de Pastoral Juvenil y nos había costado con el hermano Jorge poder determinar con certeza cuál era nuestro camino específico que debíamos seguir”, destacó Romina Jiménez.
El momento más significativo se vivió durante la Adoración al Santísimo, realizada antes de la eucaristía. En un clima de silencio y recogimiento, los jóvenes experimentaron un encuentro personal con Cristo Sacramentado. “Los jóvenes vivieron sin distracciones las diversas actividades propuestas, y a pesar de las diferencias de edad y de no conocerse entre ellos, experimentaron alegría y jolgorio en la convivencia. Vi, además, mucho respeto en los diálogos y plenarios, y una profundidad en los momentos de oración, particularmente en la adoración del Santísimo Sacramento y la eucaristía”, agradeció el hermano Jorge Horta, ofm.
Con los jóvenes hacia el futuro
De esta manera, Adsum no solo consolidó el trabajo pastoral en la parroquia San Buenaventura de Angol, sino que proyectó nuevos desafíos para convocar a más jóvenes y fortalecer una Iglesia viva, cercana y misionera. “Ahora nos queda no bajar los brazos. Se ha iniciado un camino que abraza la opción de nuestra Provincia y una de las prioridades de la Iglesia: los jóvenes. Nuestra tarea es no desilusionarlos, sino que seguir con valentía y constancia el camino que hemos iniciado con y por ellos, animándolos y acompañándolos, abriéndoles el espacio que les pertenece, teniendo muy en claro que los principales protagonistas de una verdadera pastoral juvenil son y serán siempre los mismos jóvenes”, alentó el asesor juvenil, hermano Jorge Horta, ofm.
Lo vivido el 14 de febrero deja una certeza: cuando se ofrece un espacio auténtico de formación y espiritualidad, los jóvenes responden con generosidad y convicción. “Después de este encuentro, podemos estar seguros del camino y los objetivos que queremos lograr con la Pastoral Juvenil Franciscana, porque además de vivir a Cristo, los jóvenes están formando lazos muy fuertes entre ellos y ha surgido la vida comunitaria y fraterna de una forma muy natural, por lo que estamos felices de continuar con esta hermosa labor de guiar a la pastoral juvenil franciscana e ir construyendo el camino a ENJOF 2028”, concluyó Romina Jiménez, Coordinadora de la Pastoral Juvenil de Angol.