Sexta peregrinación en honor a la Virgen del Carmen renueva el espíritu en Salamanca

La sexta peregrinación en honor a la Virgen del Carmen se ha consolidado como una verdadera tradición espiritual en la prelatura de Illapel, reuniendo a diversas comunidades. Actividades marcadas por la fe, la esperanza y el compromiso con la Iglesia local y un espacio que significó un momento de profundo recogimiento para los fieles y una oportunidad de fortalecer lazos pastorales que sostienen el caminar de la Iglesia en la zona norte del país. Manifestación de amor mariano que culminó el domingo 27 de julio con una misa presidida por el obispo de la Prelatura de Illapel, monseñor Julio Larrondo.

Por Enrique Astudillo Baeza, periodista

La actividad, que comenzó hace seis años como una propuesta pastoral local, ha crecido notablemente, transformándose en un hito anual que congrega a centenares de personas. Este año, la participación nuevamente fue masiva, destacándose el respeto, la entrega y el espíritu de servicio de los asistentes.

Percibí una tremenda recepción y la gente ha preparado, no solamente la exterioridad con adornos, con el ornato, con pequeños altares, sino que han preparado, sobre todo, el corazón. La buena disponibilidad desde la interioridad de cada persona, lo hace una fiesta muy fecunda y muy provechosa, sobre todo por la presencia de las personas, tanto en la peregrinación y con esta dinámica misionera, como también en la celebración de la misa de clausura”, relató el hermano René Pesenti, ofm, párroco de Nuestra Señora del Rosario de Salamanca.

Trabajo en comunión

Uno de los aspectos más valorados de esta sexta peregrinación fue la colaboración activa de las tres parroquias involucradas: El Tambo, Chiltepín y Salamanca. Con el liderazgo de sus párrocos y agentes pastorales, se logró generar un ambiente de acogida y trabajo en equipo que permitió a la comunidad experimentar el sentido profundo del lema mariano: abrir siempre las puertas, no solo de los templos, sino también del corazón.

Familias completas, jóvenes y adultos mayores caminaron juntos con alegría, mostrando una Iglesia viva, abierta y comprometida con su pueblo, sobre todo, en las actividades pastorales y catequéticas de los grupos y los movimientos. “Ellos han centrado todo su carisma y sus metodologías y su espíritu misionero en los mensajes del Papa, es decir, de vivirlo y representar la esperanza. En otras palabras, es abrir puertas, y ayer hemos celebrado la apertura de la Puerta de la Esperanza, que significa abrir el corazón, abrir nuestras puertas de nuestra iglesia para el Pueblo de Dios”, prosiguió el hermano René.

Siempre en oración

Durante la homilía en la misa de Clausura, el obispo de la Prelatura de Illapel, Julio Larrondo invitó a la comunidad a perseverar en el espíritu de oración, a cultivar buenas relaciones humanas y a crear ambientes sanos que reflejen la presencia de Cristo en medio del pueblo.

En conexión con el Jubileo de la Esperanza que se celebra en Roma, monseñor Larrondo, destacó que la Virgen del Carmen es un signo claro del amor de Dios que impulsa a vivir con alegría, apertura, respeto y cortesía. “Ha sido una tremenda enseñanza, sobre todo, un tremendo amor y devoción a la Virgen del Carmen”, valoró el hermano René.

En un contexto marcado por desafíos sociales y espirituales, la sexta peregrinación a la Virgen del Carmen reafirmó el llamado a vivir con fe en la vida eterna, a caminar como comunidad, y a no perder de vista el rostro esperanzador de una Iglesia que sigue anunciando con fuerza y ternura el amor de Dios.

Veo devoción, piedad y un compromiso cristiano, a través del ejemplo de la Virgen del Carmen. Ha sido una hermosa fiesta de una iglesia que peregrina, una iglesia acogedora, una iglesia misionera, una iglesia que abre sus puertas para todos los fieles, para todo el pueblo de Dios, que peregrina por estas tierras del Alto Choapa”, finalizó el hermano René Pesenti, ofm, párroco de Nuestra Señora del Rosario de Salamanca.