
En la Biblioteca “Fray Luis Olivares Molina OFM” de la Facultad Eclesiástica de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se celebró el miércoles 27 de agosto una actividad conmemorativa de los 800 años del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís.
El encuentro, que reunió a cerca de 20 participantes entre académicos, estudiantes y miembros de la fraternidad franciscana, buscó destacar la vigencia espiritual, cultural y académica de este himno universal a la creación.
La jornada contó con la presencia del Vice Gran Canciller de la PUCV, fray Cristián Eichin Molina OFM, quien en su intervención subrayó que el Cántico “nos recuerda que la universidad católica es un lugar donde la ciencia y la fe dialogan, donde la contemplación de la creación inspira una educación integral y comprometida con el cuidado de la casa común”. Retomando a San Buenaventura y su Itinerario de la mente a Dios, destacó cómo los primeros pasos de ese camino espiritual pasan por reconocer a Dios en los vestigios de la creación: las criaturas como espejos del Creador, los sentidos y el entendimiento como vías hacia la verdad última, y el orden y los números como huellas que revelan la armonía divina en el universo. Esta visión, señaló, ofrece a la vida universitaria un marco que integra la investigación científica con la contemplación y la espiritualidad.
Uno de los momentos centrales fue la presentación del ícono del Cántico de las Criaturas, obra del teólogo e iconógrafo Francisco Aguirre, profesor de la facultad de teología de la Pontifica Universidad católica de Chile. Este ícono fue pintado con la técnica tradicional de la pintura al huevo y pan de oro propio de los iconos bizantino. Integra elementos de la tradición franciscana, particularmente la imagen de San Francisco de Asís que muestra sus llagas y el entorno que refiere al cantico de las creaturas. Además, de manera muy lúcida dialoga con la cultura y el arte en Chile. En la incorporación de un bello pájaro azul con un clavo en su pico en el hombro de San Francisco, que nos hace referencia al pajarito de Violeta Parra. En la obra Cristo en bikini, un textil de Violeta Parra, aparece la imagen de un pajarito bordado que ella misma rescató y cuidó, que aparece en esta obra como un símbolo de la vida, consuelo, esperanza y conexión con la creación.
Junto a este icono hecho con ocasión de celebrar el Octavo centenario del cantico de las creaturas redactada por San Francisco en 1225, de celebrar diez años de la promulgación de la primera carta encíclica dirigida al cuidado de la casa común por el papa Francisco llamado Laudato Si e inspirada en este cantico y con ocasión de celebrar en el mes de noviembre de este año la COP 30 en la ciudad de Belén en Brasil. frayJulio Campos OFM compartió una reflexión desde el carisma del contenido del Cantico. En su exposición, Fray Julio profundizó en el contexto vital en que nació el Cántico: la soledad, la enfermedad y la experiencia contemplativa de San Francisco en San Damián hacia 1225, cuando transformó el sufrimiento en fuente de alabanza.
Explicó que el cántico es fruto de la experiencia originaria de Dios como amor, que se expresa en un lenguaje de fraternidad y en un nuevo modo de habitar el mundo. Subrayó la visión franciscana del ser humano como peregrino en busca del rostro de Dios, cuya oración y contemplación conducen a la alabanza y a la restitución del amor recibido. “El Cántico —afirmó— es luz en medio del sufrimiento, una revelación que convierte la oscuridad en himno y la fragilidad en fraternidad”.
La dimensión estética y espiritual se completó con la interpretación musical de los Solistas de la Orquesta de Cámara PUCV, quienes ofrecieron un repertorio de piezas clásicas que incluyó el Divertimento en Fa mayor, K. 138: I. Allegro de W. A. Mozart, Gabriel’s Oboe de Ennio Morricone y La Primavera de Antonio Vivaldi.
La actividad se enmarcó en la colaboración entre la PUCV, la Comisión Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) y la Fraternidad Franciscana de Valparaíso, reforzando la importancia de la espiritualidad franciscana en la vida académica y cultural de la Iglesia local.
El evento concluyó con un llamado a seguir profundizando en la espiritualidad del cuidado, de la contemplación y de la fraternidad universal, tan necesarias en el contexto actual de crisis socioambiental.