
En un ambiente de profunda fe y recogimiento, la localidad de San Pablo, en la comuna de Osorno, volvió a reunirse en torno a una de sus tradiciones religiosas más significativas: la Fiesta Patronal de Nuestra Señora de la Candelaria. Bajo el lema “Hagan todo lo que el Señor les diga”, la comunidad celebró un nuevo año esta expresión de religiosidad popular que, con más de cuatro décadas de historia, sigue convocando a familias completas y peregrinos que llegan a renovar su devoción mariana. Durante toda la jornada, se estima que participaron más de 800 personas.
Por Enrique Astudillo Baeza, periodista
La celebración comenzó días antes con el rezo de la Novena, instancia que preparó espiritualmente a los fieles para el momento central de la fiesta. El 1 de febrero, a las 21:00 horas, se realizó la tradicional Misa de la Luz, presidida por el obispo de Osorno, monseñor Carlos Godoy, liturgia en la que se bendijeron los candelabros y que destacó por su fuerte simbolismo, recordando a Cristo como la luz que guía la vida de los creyentes.
El día principal de la festividad, el 2 de febrero, se vivió una intensa jornada de oración y encuentro comunitario. Desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde, la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria acogió una serie de eucaristías, confesiones y momentos de oración, destacando la procesión que reflejó la magnitud y el arraigo de esta fiesta en la zona.
Uno de los rasgos más característicos de esta celebración es el espíritu de fe sencilla y profunda que moviliza a los asistentes. Muchos de ellos llegaron para cumplir mandas, agradecer favores recibidos o encomendar sus necesidades personales y familiares a la Virgen de la Candelaria, consolidando así una tradición que trasciende generaciones y se mantiene viva en el corazón del pueblo de San Pablo.
La misa principal del 2 de febrero se celebró al mediodía y fue presidida por el hermano Sergio Villalobos, ofm, Guardián y párroco del templo, quien centró su homilía en el pasaje bíblico de la Presentación de Jesús en el Templo. A partir de la figura de Simeón, invitó a los fieles a redescubrir la humildad como camino para reconocer a Jesús como el centro de la vida, tanto en lo personal como en lo comunitario.
“Con la presencia de Cristo se deja claro que Él no es una persona que necesite adulación como buscamos nosotros, porque las adulaciones son partes de la oscuridad que hay en nosotros, donde necesitamos sentirnos halagados con mentiras o falsedades, sin vivir lo que realmente es la verdad”, precisó el hermano Sergio.
La Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria contó además con el acompañamiento del hermano Fernando Candia, ofm; y del hermano Ricardo Vázquez, ofm; quienes se sumaron a esta importante expresión de fe.
“Es un verdadero acto de fe y devoción esta fiesta, que, según mi opinión, podría explotarse más y que no quede solamente un día, que es lo que yo siempre le digo a la gente. Es decir, la fe en la Virgen debe vivirse siempre, porque Ella es la que nos enseña cómo llegar a Jesús”, destacó el hermano Sergio Villalobos, ofm, Guardián y párroco de Nuestra Señora de la Candelaria.
Así, una vez más, la celebración de la Fiesta Patronal de Nuestra Señora de la Candelaria en Osorno se consolidó como un espacio de encuentro, identidad y esperanza, reafirmando el valor de la religiosidad popular como parte esencial del patrimonio espiritual y cultural de la comuna de San Pablo en el sur de Chile.



