Juventud franciscana vive con fe y esperanza la Peregrinación Santa Teresa 2025

Con entusiasmo y profunda espiritualidad, un grupo de 34 jóvenes de la Casa de Jóvenes Franciscanos San Felipe de Jesús y de la Pastoral Juvenil Franciscana de la parroquia Apóstol Santiago de Castro, participaron activamente en la tradicional peregrinación hasta el Santuario santa Teresa de Los Andes, realizada el sábado 25 de octubre. Acompañados por cuatro frailes franciscanos y dos adultos, los peregrinos recorrieron los 27 kilómetros que separan Chacabuco del Santuario de Los Andes, compartiendo cantos, oración y alegría durante toda la jornada. La caminata, que reunió a miles de jóvenes de todo el país, se transformó en una expresión viva de fe y fraternidad juvenil.

Por Enrique Astudillo Baeza, periodista

La preparación espiritual comenzó la noche anterior, el viernes 24 de octubre, con una misa de envío presidida por el hermano Claudio Pumarino, ofm, Vicario Provincial de los Hermanos Franciscanos de Chile, y concelebrada por el hermano Luis Cisternas, ofm, de la fraternidad San Felipe de Jesús. En la eucaristía, se destacó la importancia de caminar con esperanza y testimoniar el amor de Cristo desde la sencillez y el espíritu franciscano. Entre oraciones y gestos fraternos, los jóvenes fueron enviados a vivir la experiencia como un signo de compromiso y servicio cristiano.

Para Javiera Veas, de la Casa de Jóvenes Franciscanos San Felipe de Jesús, caminar junto a jóvenes franciscanos fue una instancia de alegría, fraternidad y de ver amor de Dios. “El ponerse en camino física y espiritualmente al encuentro y unión de nuestras almas a Dios, fue un verdadero regalo. Sentirse acompañados por jóvenes Franciscanos que viven y experimentan el carisma de nuestros bienaventurados hermano Francisco y Clara de Asís, también fue un regalo y una gracia que el Señor me concede en su infinita generosidad, de lo cual le estoy infinitamente agradecida, y a la vez me invita a acompañar a otros”, expresó.

Misma impresión tuvo Camilo González, de la Casa de Jóvenes Franciscanos San Felipe de Jesús. “Los jóvenes somos portadores de la luz, somos esperanza dentro de la Iglesia. Que no sólo sea caminar por cumplir, sino caminar hacia nuestras realidades y nuestro entorno, a ejemplo de santidad como San Carlo Acutis y por supuesto de Teresita de los Andes. Los invito a participar de las distintas actividades que realiza la Casa de Jóvenes Franciscanos, y encomendemos siempre oraciones para las vocaciones sacerdotales y religiosas”, reforzó.

Memoriales en medio de los 27K

Durante el trayecto, los peregrinos experimentaron momentos de reflexión y encuentro comunitario. El cansancio del camino se transformó en motivo de unión, y los cantos se mezclaron con los paisajes del valle central en una auténtica vivencia de fe compartida.

Para el hermano Pablo Rojas, ofm, Responsable de la Promoción Vocacional del Cuidado Pastoral de las Vocaciones (CPV), cada peregrinación es un profundo encuentro con Dios. “Nunca caminé solo, pues siempre encontré a alguien con quien compartir parte del camino: conversamos sobre la vida, rezamos juntos y compartimos el cansancio propio de la peregrinación y de la vida misma. Me sentí muy amado por Dios al hacerme parte de esta hermosa comunidad que es la Iglesia Católica chilena”.

En esa línea, el hermano Pablo valora lo importante de escuchar y ser escuchado. “Siempre es un desafío acompañar a los jóvenes, pues ellos habitualmente comparten sus inquietudes, sueños y anhelos. El testimonio de uno puede aportar mucho a la vida de los jóvenes, ya que en lo cotidiano de la pastoral somos compañeros de camino y, por lo tanto, estamos llamados a ser reflejo de Cristo en medio de sus búsquedas”.

Desde todas partes

Otro dato valioso de esta nueva caminata a Los Andes, fue que, por primera vez, se sumó un grupo de ocho jóvenes de la Pastoral Juvenil Franciscana de la parroquia Apóstol Santiago de Castro, quienes viajaron desde el sur del país para participar de la actividad, aportando entusiasmo y diversidad a la delegación.

Una de ellas fue Antonia Pineda, joven de la Pastoral Juvenil Franciscana de Castro, quien participó por primera vez de esta caminata y quedó llena de buenas vibras y emociones. “La viví con mucha alegría, gratitud y esperanza, reconociendo que cada paso fue una oportunidad para encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Fue un recordatorio constante de que la fe se construye en compañía, en el encuentro con los demás y en el testimonio vivo del Evangelio”.

Frente a lo anterior, Antonia añadió. “Lo que más rescato de esta peregrinación es la fuerza y el entusiasmo con que los jóvenes viven su fe. Verlos caminar, cantar y orar juntos refleja que aún existe un profundo deseo de encontrarse con Dios y con los demás desde la autenticidad. Creo que los jóvenes están respondiendo positivamente a este llamado de la Iglesia, buscando espacios donde puedan expresar su fe de manera libre, alegre y comprometida”.

Al concluir la peregrinación en el Santuario de Santa Teresa de Los Andes, los jóvenes franciscanos dieron testimonio de una fe viva y en movimiento. “Siento que los jóvenes están respondiendo al llamado de Dios con movimiento, se están moviendo física y espiritualmente, movimiento que solo el Santo Espíritu puede generar, movimiento que se ve reflejado en su alegría, en su devoción, en su motivación y cercanía con Dios, con los religiosos y religiosas, con los amigos y con quien camina a su lado”, destacó Javiera Veas.

La jornada no solo fortaleció los lazos entre las comunidades del país, sino que reafirmó el compromiso de la juventud franciscana con el legado de San Francisco de Asís y el ejemplo de Santa Teresa: vivir con sencillez, esperanza y alegría el encuentro con Dios en medio del camino. “Rescato el testimonio de los peregrinos que han pasado por la pastoral juvenil, pues ellos siguen participando, compartiendo sus vivencias y motivando a los jóvenes de hoy. Si bien estos últimos son más críticos y gozan de mayores comodidades, esta experiencia también significa para ellos salir de su esfera de confort”, resumió el hermano Pablo Rojas, ofm, Responsable de la Promoción Vocacional del Cuidado Pastoral de las Vocaciones (CPV).