Carta de los Hermanos Franciscanos de Chile a todos y todas las personas de buena voluntad que habitan en Chile

Hermanos y hermanas en Cristo, paz y bien a todos en este tiempo de gracia. Los Hermanos Franciscanos de Chile por medio de su Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), con el corazón ardiente del Pobrecillo de Asís manifestamos nuestra opinión en la contingencia del Chile de hoy.

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9)

A pocos días de la segunda vuelta electoral presidencial que acontecerá el domingo 14 de diciembre, donde la Sra. Jeannette Jara y el Sr. José Antonio Kast disputan la Presidencia de la República, les invitamos a ser artífices de diálogo, paz y entendimiento.

Siguiendo el llamado de la Conferencia Episcopal de Chile, asumamos esta hora como una oportunidad profética para fomentar el diálogo y el bien común, votando en conciencia, de manera informada, teniendo como parámetro de decisión los valores del reino de los cielos como irrenunciables en nuestra convivencia ciudadana. Como cristianos estamos llamados a servir en el horizonte a todos los Cristos Crucificados de hoy, que se nos revelan en los más pobres y vulnerados de la historia.

“Vivan los hermanos en este mundo como promotores de la justicia y como heraldos y artífices de la paz, venciendo el mal con el bien” (CCGG, Art.68, 1).

La paz no es mera ausencia de conflicto, el shalom bíblico es plenitud integral que brota de la reconciliación con Dios, consigo mismo, con el prójimo y con la creación. San Francisco, en su Testamento, nos recuerda que la paz se siembra en la humildad y la fraternidad universal, abrazando incluso al «sultán» en tiempos violentos como la cruzada contra los musulmanes en el siglo XIII. En el contexto chileno post-plebiscitos constitucionales, donde la fragmentación política es una realidad que impera, los hermanos menores, siguiendo la invitación de los obispos de Chile, animamos a ser forjadores de esperanza, ya que la diferencia nos enriquece, no nos hace enemigos y menos puede destruir la fraternidad.

Respetar las ideas del otro, validando que su historia, sus experiencias lo llevan a conclusiones distintas a las mías y que son absolutamente válidas. Que a quien elijamos al final de este proceso eleccionario es fruto de una democracia y estamos llamados a aceptar y respetar; que más que izquierda y derecha somos un solo pueblo que busca mejores condiciones de vida para todos y todas. Que toda vida merece respeto, desde el vientre materno hasta el último suspiro y eso significa que el Estado tiene un rol importante en el pleno desarrollo de cada una. Por ejemplo, en el apoyo a la maternidad y paternidad, mejores condiciones de salud, y en mejores oportunidades laborales, etc.

«Anuncien de palabra la paz, pero llévenla más profundamente en el corazón, de modo que a nadie provoquen a ira o escándalo, sino que todos se sientan por ellos inducidos a la paz, la mansedumbre y la benevolencia» (CCGG, Art. 68, 2).

Cada persona es hijo de Dios, independiente de su color político o las opciones que determine. Por lo que no es posible permitir que las elecciones rompan la fraternidad con que el Evangelio de Jesús nos invita a vivir. Por ello, invitamos con alegría y esperanza a todos los hermanos y hermanas de la Familia Franciscana que peregrina por estas tierras chilenas en soñar un País mejor, a votar con una conciencia bien formada; llamamos a informarse de fuentes confiables, eso significa leer los programas, escuchar con atención las propuestas evitando noticias falsas y mensajes que solo generan odio. Asumamos esta hora como una oportunidad profética para fomentar el diálogo y el bien común, votando en conciencia y de manera informada, evitando falsas verdades que atentan contra la democracia y la defensa irrestricta de los Derechos Humanos fundamentales.

“La paz os dejo, mi paz os doy” (Jn 14,27)

Desde el carisma franciscano, la paz es un don trinitario: el Padre la ofrece, el Hijo la dona, y el Espíritu Santo la infunde como fruto en cada persona de buena voluntad. En estos días previos a las elecciones presidenciales que convocará a millones de ciudadanos, les proponemos algunas acciones concretas de construcción de dialogo, justicia y Paz:

  • Oración comunitaria por la paz electoral: Les invitamos a organizar momentos de oración en comunidad y en familia por la Paz. Que cada comunidad cristiana sea un oasis de paz frente a la violencia y la intransigencia. 
  • Fomentar el diálogo: Formen círculos de escucha entre fieles de distintas posturas políticas, inspirados en Fratelli Tutti (n. 198-224), para discernir el bien común por encima de ideologías.
  • Denunciar la polarización. Invitemos a alejar de nosotros la «ira emocional» que bloquea acuerdos, recordando que la democracia chilena exige dirigentes dialogantes, que buscan el acuerdo y el consenso en bien de los ciudadanos.  
  • Acciones solidarias concretas: Impulsemos acciones solidarias en favor de los pobre y vulnerables (cuyo rostro puede ser el de un niño, un adulto mayor, un hermano enfermo o un migrante e incluso la creación tan maltratada), vinculando la paz social a la integridad de la creación, en sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia y la reciente exhortación apostólica Dilexi Te del santo Padre León XIV.  
  • Eduquemos en la participación cívica. La democracia es el sistema que permite gobernar a un país respetando la ley, la defensa de toda vida y de los derechos humanos de todas las personas. Por lo tanto, en la elección de un presidente nuestro voto es fundamental, que nadie se abstenga de votar y manifestar su opinión en las urnas.
  • Después de las elecciones: Reconocernos como una gran familia llamada a mantenerse unida. Respetando el resultado de las elecciones y llamados a cumplir la legislación vigente. Los cristianos estamos llamados a ser puentes de dialogo.

Estas acciones antes que políticas, son acciones evangélicas.  La búsqueda de acuerdos es un mandato evangélico: «Bienaventurados los pacificadores» (Mt 5,9).

“Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación” (Cántico de las creaturas).

En el Chile de hoy los franciscanos invitamos a vivir el don de la conversión, reconociendo nuestra responsabilidad en la situación de conflicto actual que vive la sociedad chilena y en una actitud de cambio buscar acuerdos de cooperación, buscando superar la situación de crisis socio ambiental que nos aqueja. La paz exige justicia: anulemos las raíces de la polarización como la desigualdad, la injusticia y la falta de oportunidades para los jóvenes de nuestro país.

La paz franciscana es contemplar el abajamiento de Jesús en el pesebre y en la cruz (Flp 2,7). En tiempos de «desafección» política, seamos signo sacramental de unidad, inspirando a la sociedad civil. Santa Clara nos enseña esa pobreza evangélica que desarma odios; juntos, vivamos su legado.  

Que este tiempo de Adviento, en que Jesús Príncipe de la Paz nos trae armonía y esperanza, nos permita estar abiertos y atentos a su mensaje de amor y justicia. Fraternamente en la paz de Cristo, les abraza

Hermanos Franciscanos de Chile

Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación

jpic@franciscanos.cl

Carta dada el día de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre del año 2025