
El domingo 12 de octubre, el Convento Franciscano de Cerro Barón en Valparaíso rindió un emotivo homenaje a la arquitecta Milagros Aguirre, de 83 años, reconociendo su valiosa trayectoria al servicio del patrimonio y la comunidad. En una ceremonia cargada de gratitud y fraternidad, se anunció que la Gran Aula del Convento llevará su nombre y que será, además, presidenta honoraria de la Corporación San Francisco. Ambos reconocimientos nacieron de un consenso amplio entre los hermanos franciscanos y la corporación, fruto del discernimiento compartido y del aprecio unánime por su vida de entrega.
Por Enrique Astudillo Baeza, periodista
Visiblemente emocionada, Milagros Aguirre expresó su profunda gratitud por los gestos recibidos, destacando que los asumía con humildad y como una invitación a seguir sirviendo. El nuevo espacio, denominado “Gran Aula Milagros Aguirre Donoso”, será un punto de encuentro, reflexión y servicio, donde la comunidad podrá reunirse para pensar, aprender, orar y proyectar nuevos caminos de bien común. Llevará su nombre como símbolo de que toda obra que perdura —como la suya— se construye con fe, trabajo y amor.
“Fue un momento de genuina alegría y de honda resonancia espiritual. En el acto me decía que ella nunca buscó honores ni reconocimientos sino recuperar el patrimonio de todos. Ella comprendió este gesto no como un homenaje personal, sino como un símbolo del trabajo en comunidad, donde su esfuerzo se entrelaza con el de tantos otros que aman este lugar”, acertó el hermano Cristián Eichin, ofm, responsable del Convento de Cerro Barón.
Dedicación y compromiso
Desde la Corporación San Francisco, se valoró especialmente la dedicación y compromiso de Aguirre, quien ha sido una figura clave en la preservación del patrimonio arquitectónico y espiritual de Cerro Barón. Entre los desafíos actuales de la corporación se mencionan la mantención de la Iglesia y el Convento, la ampliación del número de integrantes y la generación de recursos sostenibles que permitan continuar con el plan de desarrollo estratégico, una hoja de ruta que busca fortalecer la misión franciscana con eficacia, fraternidad y coherencia.
“Milagros no sólo destaca como una profesional excepcional en el ámbito de la arquitectura, sino que también saben encarnar los valores de esta iglesia y de este convento, y su ejemplo, nos inspira a seguir trabajando con entrega confianza y esperanza, sabiendo que el verdadero liderazgo ejerce desde el servicio. Ella fue el motor que impulsó todo lo que tenemos hoy y la necesidad de agradecer y reconocer su trayectoria”, enfatizó Pía Álvarez Morros, presidenta de la Corporación san Francisco.
Esperanza y legado
Con una trayectoria de más de dos décadas en la recuperación del patrimonio edificado de Valparaíso, Milagros Aguirre Donoso ha dejado una huella profunda en la arquitectura nacional. Su liderazgo técnico y humano resultó fundamental en la reconstrucción de la Iglesia San Francisco del Cerro Barón, un proyecto que no solo recuperó un espacio físico, sino que devolvió esperanza a una comunidad entera. Su trabajo ha sido un testimonio vivo de que la arquitectura puede ser también una forma de oración y de servicio.
“Para nosotros, estos reconocimientos son actos de memoria agradecida. Son una forma de mantener viva la historia, de inspirar a las nuevas generaciones y de afirmar que el servicio, la fe y la perseverancia dejan huellas que trascienden el tiempo. Reconocer es también evangelizar, porque mostramos que la entrega y el amor al prójimo tienen sentido y transforman”, añadió el hermano Cristian.
Mirada de futuro
La historia de Milagros Aguirre Donoso es la de una mujer que ha sabido unir la fe con la profesión, transformando cada piedra y muro restaurado en un acto de amor. Hoy, su nombre inscrito en el Convento Franciscano no solo honra su trayectoria, sino que inspira a nuevas generaciones a construir con esperanza, fraternidad y sentido de trascendencia. Su legado permanecerá en el corazón de Cerro Barón como un faro que ilumina el valor del compromiso, la belleza y la fe compartida.
“Cada vez que crucemos el umbral de esta sala y leamos el nombre de Milagros Aguirre Donoso, recordemos que los verdaderos constructores de la historia son quienes sirven con humildad y perseveran con esperanza, aun con muchas adversidades de organismos públicos incluso de la misma Orden. Que su ejemplo siga iluminando nuestro camino y sosteniendo la misión de esta casa franciscana en Valparaíso”, concluyó el hermano Cristián Eichin, ofm, responsable del Convento de Cerro Barón.




