El día de ayer, como Fraternidad de la Recoleta Franciscana, celebramos con alegría la clausura del Mes Franciscano junto a nuestros hermanos y hermanas en situación de calle que participaron en la experiencia solidaria Noche de Esperanza.
Compartir la cena y el acompañamiento nos permitió fortalecer lazos de fraternidad, convirtiéndonos en un verdadero lugar de encuentro con el Dios de la vida, que se hace presente en la sencillez, la cercanía y la esperanza compartida.
Con gratitud, reconocemos que cada gesto de servicio y cada mesa compartida nos recuerdan que la fraternidad franciscana se vive en comunidad, especialmente junto a quienes más necesitan ser acogidos y acompañados.





