La comunidad de la parroquia San Buenaventura de Angol celebró con profunda alegría y espíritu fraterno el 60° aniversario de vida parroquial, en una jornada que reunió a cientos de fieles pese a las intensas lluvias que marcaron el día. La conmemoración también incluyó la celebración de la Fiesta Patronal de San Buenaventura, transformándose en un espacio de oración, encuentro y gratitud por seis décadas de historia al servicio de la evangelización y de la comunidad angolina.
Entre las diversas celebraciones, destacó la solemne eucaristía presidida por el obispo de Temuco, monseñor Jorge Concha, quien estuvo acompañado por sus dos vicarios. Durante la ceremonia se destacó el camino recorrido por la parroquia y el compromiso de quienes, a lo largo de estos años, han contribuido al crecimiento de la vida pastoral.
“Es importante encontrarse con quienes forman parte y dan vida a la comunidad. Es una forma de reconocimiento a la identidad y pertenencia que han logrado otros en el pasado. Y decirles a las nuevas generaciones que no tengan miedo o vergüenza de construir lazos de amistad”, alabó el hermano Marcos Peña, ofm, Guardián de la parroquia San Buenaventura.
Posteriormente, la comunidad compartió un momento de fraternidad, instancia en la que fueron reconocidos diversos agentes pastorales por sus más de 20 y 30 años de servicio generoso y permanente.
El mensaje central de ambas celebraciones, fue la invitación a recordar que es Cristo quien convoca a su pueblo para formar una sola familia, fundada en el amor, la paz y la fraternidad. En ese contexto, se animó a los fieles a fortalecer los vínculos comunitarios, caminar unidos en la fe y mantener viva la esperanza a través del encuentro con los demás, especialmente en un tiempo donde la sociedad necesita reconstruir relaciones marcadas por el respeto, la solidaridad y la cercanía.
De cara a la Fiesta Patronal de San Buenaventura, el llamado estuvo orientado a perseverar en los espacios de encuentro entre las comunidades parroquiales y a rezar por la paz. Se destacó la importancia de gestos sencillos, como compartir una mateada, conversar, reír, escucharse mutuamente y acompañarse en los momentos difíciles, entendiendo que estos espacios fortalecen el tejido social y reflejan el espíritu del Evangelio en la vida cotidiana.
“Nosotros, como fraternidad franciscana, hermano Jorge y hermano Eugenio, estamos orientados a trabajar por reunir a la comunidad, a la familia, porque después de la pandemia nos encerramos y nos relacionamos con desconfianza. Eso se rompe haciendo comunidad, fraternidad y mejorando nuestras relaciones humanas”, enfatizó el hermano Marcos Peña, ofm.
Al conmemorar sus 60 años de existencia, la parroquia también renovó el compromiso de mantener viva la memoria de su historia para transmitirla a las nuevas generaciones. En este desafío, se puso en valor el legado evangelizador de la Orden Franciscana en Chile, cuyo carisma de sencillez, fraternidad y servicio ha acompañado el desarrollo de la comunidad de Angol, inspirando a seguir construyendo una Iglesia donde el encuentro, la dignidad de la vida humana y la fe compartida continúen siendo el centro de su misión.
“Como seres humanos, desde el franciscanismo y el encuentro con el hermano, nos descubrimos y reconocemos en el encuentro con el hermano. Quitemos las barreras que nos hacen desconfiar y llenarnos de inseguridad. Apaguemos la tele y sus malas noticias, dejemos un rato el celular y mirémonos a los ojos, «perdamos» el tiempo para escucharnos y esperar al que viene más lento en el camino”, concluyó el hermano Marcos Peña, ofm, Guardián de la parroquia San Buenaventura.

