Los testimonios recogidos relatan pasajes que destacan su amor a Cristo crucificado y a la Santísima Virgen María, llegando hasta nuestros días la crónica de sus contemporáneos relativa a su vida de austeridad y penitencia. En 1674 una imagen de la Virgen María lo guiará en su viaje a la ciudad de Santiago de Chile. El 8 de septiembre de 1675 ingresó al noviciado en la Provincia Franciscana de la Santísima Trinidad.
Su fama de santidad creció de día en día y llegado el momento de su muerte el 12 de septiembre de 1700 durante tres días los ciudadanos de Santiago y alrededores visitaron el templo de San Francisco para rendir honores al virtuoso hermano. Asistió a sus funerales el Obispo junto a su Cabildo y religiosos de diversas Órdenes. Se encontraron las más altas autoridades civiles y la colonia Vasca residente en Chile.
La devoción al Siervo de Dios se extiende hasta nuestros días. Los fieles visitan su tumba y se encomiendan en sus diversas necesidades, muchas son las acciones de gracias por las intercesiones otorgadas por el buen hermano.
El 12 de cada mes a las 19:30 horas, se realiza la Santa Misa en honor y petición por su pronta beatificación, con cantos en Euskera ( Lengua Vasca) .´Se brinda un homenaje público, con música ancestral de su tierra natal a los pies de su tumba, siempre dentro de la tradicional Iglesia de San Francisco, en Santiago de Chile.
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