Fr. Santiago Andrade en el Capitulo provincial de las Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón

En el marco del Capítulo provincial de las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, el Hno. Santiago Andrade, ofm., Vicario provincial ha presidido la eucaristía en donde las hermanas capitulares han pedido la asistencia del Espíritu Santo para la jornada de elecciones que vivirán para la vida de la fraternidad provincial.

Junto con ello, se procedió a la bendición de la imagen del Venerable Gregorio Fioravanti, fundador de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón,  que se ha instalado al interior de la Casa Provincial de dichas hermanas.

El Venerable nació el 24 de abril del 1822, a Grotte de Castro (Viterbo), un pueblito cerca del lago Bolsena. Ultimo de nueve hermanos, pertenecía a una familia sencilla y modesta, en la cual, a pesar de quedar huérfano de madre a los seis años, creció en el temor de Dios, en la oración frecuente y en la laboriosidad.

En su adolescencia, manifestó una personalidad caracterizada por la prudencia y por las determinaciones, inteligencia clara y reflexiva. A los 16 años, en el 1838, entró entre los Frailes Menores de Orvieto donde, vestido el hábito de San Fancisco asumió el nombre de Fray Gregorio, el año siguiente emitió la profesión solemne. A Viterbo, en el 1845, fue consagrado sacertote. Enseñó primero filosofía a Roma, después lo enviaron a Venecia como profesor del Estudio teológico en San Francisco de la Viña.

Se distinguió por su humildad y por su serenidad, hizo de la “cátedra” el altar de su continuo ofrecimiento, fue por doce años el sabio y respectuoso profesor de la vida de tantos jóvenes. En el 1856, a 34 años, fue llamado al gobierno de la vasta Provincia veneta “San Antonio” de los Frailes Menores Observantes.

Al término del trienio como Ministro provincial, la Providencia, por caminos e instrumentos considerados sólo por su plan amoroso, dispuso para él  un encuentro que dio otra dirección a su vida.

Hoy las hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón prestan servicio apostólico en 20 países de Europa, América, Asia y África.