Mes de la Solidaridad 2022: Parroquia Apóstol Santiago de Castro

Con cerca de 20 años ayudando a personas y familias de Castro, Chiloé y sus alrededores, la parroquia Apóstol Santiago, a través de su Pastoral Social, activa permanente campañas de ayuda para los más necesitados. Ser responsables de aquellos que sufren la precariedad son siempre la clave de estas iniciativas.

En este mes de la solidaridad, Magaly Asencio, Coordinadora de la Pastoral Social de la parroquia Apóstol Santiago de Castro, nos retrata en primera persona, el desafío de ir en ayuda de los más pobres y abandonados en una de las regiones más australes de Chile. Servicio, vocación y oración son los elementos determinantes para estar al lado de quienes más lo necesitan.

Yo llegue a la Pastoral Social el año 2007 invitada como integrante al grupo Fray Miguel Castro y ya llevo siete años como coordinadora”, nos cuenta de entrada Magaly, quien a poco andar en la conversación nos detalla que la parroquia sirve almuerzo los cinco domingos del mes y lo hace con 40 y 50 colaciones para llevar.

Así, podemos saber que en la parroquia Apóstol Santiago de Castro son cinco grupos distintos que atienden el comedor: Laura Vicuña, San Francisco, Juan Pablo ll, Fray Miguel Castro y un grupo de servidoras para el quinto domingo, donde todos los meses, se preparan 20 canastas con alimentos no perecibles y útiles de aseo que se entregan a domicilio. “Y cuando hay ropa también se reparte. A nuestros abuelitos y personas más vulnerables”, recuerda Magaly.

La pandemia fue un tema que no podía quedar afuera, pues cuenta que como coordinadora lo ha vivido con mucha angustia, “ya que no se podía servir el almuerzo en el comedor y sólo podíamos entregar los almuerzos en el portón para llevar”, describe, precisando que, gracias a Dios, se amplió la entrega de almuerzos a tres veces por semana en la parroquia, es decir, domingo, miércoles y viernes.

Este tiempo ha sido vital la ayuda de la Pastoral Social de la parroquia Apóstol Santiago, pues en plena pandemia han llegado a repartir alrededor de 150 canastas, además de papas y leña, observado muy de cerca la necesidad que estaba pasando la gente.

Para Magaly Asencio el servicio social ha sido un tiempo de gracia. “Me llena el alma y espíritu poder llevar un granito de arena a nuestros hermanos que más lo necesitan y sufren”, agrega.

En esa línea, añade que también existe una Pastoral Carcelaria con asistencia de las Hermanas de la Misericordia y luego se sumaron los laicos. Asimismo, la Pastoral Hospitalaria, se encuentra inactiva por motivos de pandemia, ambas muy presentes en medio de esas otras difíciles realidades.

Es por eso que día a día se hace vital la ayuda de todos. “Mi invitación sería a que sigamos ayudando. Tal como decía el Padre Hurtado, dando hasta que duela. Demos lo que podamos, sin olvidar lo más esencial y lo que más le cuesta comprar a los que más necesitan”, ruega.

Finalmente, y en su vasta experiencia, Magaly Asencio, nos pide recordar cuáles son esos aportes más esenciales: “Harina, aceite, café, leche, yerba mate. Estos son los alimentos que menos llegan para las canastas”, enumera al cerrar la conversación.