Evitar la violencia contra la mujer como una responsabilidad social

El conversatorio, que reunió a más de 60 personas el pasado sábado 26 de septiembre, puso de relieve la importancia de tratar este tema tan fundamental y transversal para las personas.

Moderó la actividad el Hermano Máximo Cavieres, Delegado Provincial de JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación), quien, en sus palabras de bienvenida, dijo que la violencia contra la mujer es un tema bien complejo y desafiante para la sociedad y de sobre manera, para los cristianos: “Es un conversatorio que tiene que ver con nuestra Casa Común, con el cuidado de nuestra Casa, pero especialmente con la ecología humana”. Sostuvo, además, que el tema va muy de la mano con la ecología integral: “El Papa Francisco nos menciona en Laudato Sí que todo está relacionado. Todas las cosas se afectan mutuamente. Él nos hace notar que nuestra calidad y la degradación ambiental humana, tiene que ver mucho con la degradación ambiental de la naturaleza”.

Para la asistente social Paola Clavelle, quien comenzó la charla, la instancia de conversación que entregó la Orden Franciscana fue muy valiosa, ya que “es importante generar espacios en temas que tiene que ver con el bienestar de las personas, ya que permite colaborar para que las personas cuestionen estas situaciones que se dan en la sociedad y que son vitales de cambiar”.

Clavelle agrega que “todos somos partes de la ecología integral y eso implica que los seres humanos tenemos que estar en buenas condiciones al igual que los demás seres vivos y la violencia contra la mujer impide ese desarrollo integral”.

En tanto, la abogada de familia en Angol Patricia Olmedo, cree que estos temas son muy importantes, ya que su transversalidad afecta a todas las mujeres del país sin mirar condición social, nivel de estudios o etnia: “Es importante la validación del género femenino y que nuestra Iglesia se abra a reconocer el valor de la mujer, su importancia y destruir estructuras jerárquicas en las que quedan relegadas”.

Olmedo siente que las palabras del Santo Padre en la materia son de una conexión trascendental: “Si hablamos de la Casa Común, significa también cuidarnos nosotros como especie, como persona y en ese sentido, la violencia destruye familias y debemos abordarlos para sanarnos y mantener relaciones cordiales y de amor tan necesarias para el planeta”.

La Teóloga Adriana Curaqueo, por su parte, expresó que realizar este tipo de conversatorios son fundamentales para hombres y mujeres: “Es una temática que no solo me toca por ser mujer, sino también por ser creyente. Fue un momento de concientización, civilización y de encuentro entre mujeres. No es solo violencia física o sicológica, sino también violencias estructurales, donde a las mujeres les ha hecho tomar mayor conciencia sobre estos hechos. El patriarcado no solo a nosotras nos ha hecho experimentar esto, sino también a los varones”.

Para Curaqueo, el mensaje del Papa Francisco es relevante para contextualizar esta realidad: “El Papa plantea que el corazón es uno solo y cuando está abierto a la comunidad, nada ni nadie está excluido, pero cuando el corazón no está abierto, esto se traduce en maltrato, no solo hacia otro ser humano, sino también hacia la naturaleza”.

La jornada tuvo una alta interacción con el público virtual que escuchó atentamente la ponencia de cada una de las profesionales y se sintieron muy reflejadas con las palabras de las profesionales.

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