Fieles peregrinaron en el día de San Francisco de Asís


Como es tradición, la comunidad caminó por las calles aledañas a la Iglesia San Francisco de Alameda, para rendir honor y orar por su patrono, en el día en que la Iglesia recuerda su legado.

Familias completas quisieron ser parte de la celebración, que este año está marcada por el inicio del Año Jubilar de la Orden Franciscana, que comenzó durante el mes de septiembre, con la apertura de la Puerta Santa del templo.

Por ello, cargando la cruz y la imagen de su Santo Patrono, los fieles recorrieron las calles del tradicional barrio Paris-Londres, de la comuna de Santiago, alabando a San Francisco con cánticos religiosos y oración, y agradeciendo a Dios por sus dones y legado.

La familia Márquez Orozco llegó con sus dos hijos hasta la iglesia, para orar por San Francisco y celebrar su aniversario de matrimonio.  Intencionadamente, escogieron el día de su Santo Patrono para unir su amor, y hoy, cuatro años después, le piden a él por el nuevo integrante que se sumará a su familia. “San Francisco es un gran amigo en la fe, nosotros lo tenemos presente siempre en nuestra vida cotidiana, por su ejemplo de vida, su renuncia y su gran amor al Señor y al Evangelio, y es lo que tratamos de vivir”, comentaron.

El nuncio apostólico de Santiago, Monseñor Ivo Scapolo fue el encargado de presidir la Eucaristía. En su homilía expresó que es preciso contribuir entre todos a la renovación de la Iglesia, imitando cuatro de las actitudes esenciales del carisma franciscano: “Una profunda fe en Jesús, que nos lleva a tener una íntima amistad con Él, a imitar sus actitudes, a participar de su misión de salvado; la humildad, que significa reconocer la realidad, la verdad, con sus luces y sombras, con sus méritos, errores y pecados; la obediencia, como lo fue San Francisco y la misericordia, como el corazón compasivo que tenía San Francisco con todos los seres humanos. Si queremos reformar la Iglesia no podemos excluir a nadie, por lo que “debemos ser capaces de eliminar barreras físicas y sociales y culturales e ideológicas”.

Al finalizar la Eucaristía, el hermano Santiago Andrade, guardián del templo, se refirió a la importancia de poner los dones del Santo Patrono al servicio de la comunidad: “Para nosotros los franciscanos es muy importante darle un vuelco a lo que significa evangelizar en el corazón de la gran ciudad de Santiago, sobre todo cuando nuestro templo cumple 400 años y cuando celebramos nuestro Año Jubilar, por lo que tenemos que hacer una reflexión respecto a nuestro proyecto evangelizador como fraternidad, de cómo encarnar y aportar con valores desde San Francisco, para esta tarea”.

El hermano agregó que para ello, es necesario encarnar cuatro elementos que brotan desde el corazón mismo de San Francisco, como lo son el encuentro,  la misericordia, la convivialidad y la alegría. “El desafío como franciscanos y en el mundo de la gran ciudad, es la acogida, la hospitalidad, para hacer que nuestra fraternidad sea un espacio de paz y reconciliación donde la gente se sienta a gusto, sabiendo que nadie lo va a juzgar, ni mirar por su condición social o moral,  su proveniencia. Simplemente lo vamos a abrazar como un hermano”, comentó.