Carta del Ministro provincial con motivo de los 400 años del Templo San Francisco


Queridos hermanos:

El Señor les conceda su Paz

Este domingo 23 de septiembre a las 12 hrs. daremos inicio a un año jubilar por los 400 años de nuestro Templo San Francisco de Asís de la Alameda. Un tiempo que se nos regala para crecer en nuestra vida espiritual, de encuentro con Jesucristo Pobre y Crucificado y con los pobres de la tierra como también por la casa común que como una pobre que hoy clama por vida junto a millones de hombres y mujeres.

El Templo de San Francisco de Asís de la Alameda ha sido testigo de los muchos cambios sociales, políticos y culturales de nuestro país. Además, en su interior alberga la imagen de la Virgen del Socorro, que perteneció a Pedro de Valdivia y que custodia a perpetuidad la Orden de los Menores en Chile. Fue declarada Patrona de Santiago el 15 de abril de 1645.

Esta fiesta jubilar está lejos de ser una fiesta de la fraternidad responsable del cuidado y mantención del templo, es una fiesta de la Provincia, de la Orden y de la Iglesia que nos recuerda que el cuerpo místico de Cristo esta presente en la comunidad. Nuestro templo es fiel testigo de la fuerza de la oración, de la importancia de la reconciliación y del ímpetu del corazón solidario que anima y cuida a los hermanos más necesitados.

Como hermanos y menores estamos llamados hacer testigos de la misericordia, ya el Papa Francisco nos lo señalaba al comenzar el año santo de la misericordia: “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”. (Misericordiae Vultus, 2)

San Francisco de Asís de la Alameda, casa de todos los hermanos Franciscanos en Chile nos invita a poner nuestra mirada en Cristo Jesús como Señor y hermano nuestro. A lo largo de sus 400 años de historia sus paredes han sido testigos de un eco que se escucha en gran Santiago: “aquí está el cordero de Dios”. Todo aquel que pasa por la Alameda sabe que Cristo esta en corazón de la gran ciudad, porque el Templo de San Francisco evoca la espiritualidad, la paz y el bien para todos aquellos que lo contemplan y lo visitan.

Además de ello, no podemos negar su dimensión patrimonial, que lo hace un patrimonio vivo de la Orden y del País, en los hijos ilustres como también hermanos nuestros esperan la resurrección en el último día. Por lo mismo, no es circunstancial que “por mandato del Santísimo Padre Francisco, nos concede de buen grado el Año Jubilar con la Indulgencia plenaria aneja” (Decreto de indulgencia al Templo San Francisco), hoy como Franciscanos en Chile estamos llamados a ser testigos de la misericordia. Queridos hermanos, estamos viviendo un tiempo de gracia como Pueblo de Dios que peregrina en nuestro país.

Celebrar un año jubilar, implica encontrarse con el Dios Comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, como también con la fraternidad humana y ecológica.  Quisiera hacer mención de algunos textos que nos pueden ayudar para contemplar la Bondad y compasión de Dios en Jesucristo rostro de la misericordia del Padre. (Mt 9,36; Mt 14,14; Mt 15,37; Lc 7,15; Mc 5,19).

Quisiera recordar unas palabras del Papa Francisco cuando convocó a toda la Iglesia a vivir un año extraordinario de la misericordia para tener como norte en la preparación de este Jubileo que estamos llamados a vivir:

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gesto y con toda su persona revela la misericordia de Dios”.(Misericordiae Vultus, 1)

Es mi deseo que la indulgencia plenaria y este año jubilar llegue a cada hermano de nuestra amada Provincia franciscana de la Santísima Trinidad, como también a todas las comunidades de nuestras presencias, como innegable experiencia de la misericordia de Dios, que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa de nuestro Templo colonial.

Por cuestión de distancias, entiendo que de nuestras presencias más lejanas difícil se les hará acudir a nuestro Templo jubilar, pero invito encarecidamente a las que están más cerca hacer un esfuerzo para que durante el año jubilar en coordinación con los hermanos de la fraternidad de San Francisco de la Alameda, puedan venir como peregrinos con sus comunidades a celebrar la alegría de este acontecimiento.

Es importante que este momento de densidad espiritual, de profunda fe, esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación, la celebración de la Eucaristía, rezo del credo y oración por el Papa Francisco, sus intenciones y empeño de renovación.

Queridos hermanos, los invitamos a vivir este tiempo de gracia y misericordia que la Iglesia nos llama a vivir por motivo de esta celebración jubilar de nuestra Orden en Chile

Fr. Isauro Covili Linfati,ofm, Ministro provincial