Celebración de Corpus Christi arquidiocesano desde San Francisco de la Alameda


La procesión se inició con una Misa en la Iglesia San Francisco, presidida por el Arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati junto a los Obispos Auxiliares de Santiago, quienes realizaron una bendición de la Custodia, en la que se llevó al Santísimo en procesión junto a los fieles por las calles del centro de la capital hasta llegar a la Catedral de Santiago, donde se realizó la adoración al Santísimo Sacramento.

La peregrinación estuvo marcada por las hermosas alfombras decorativas que realizaron los alumnos de diversos colegios de Santiago, con cientos de fieles y transeúntes que se fueron sumando espontáneamente a la celebración.


CRISTO EN LAS DIFICULTADES

En su homilía el pastor señaló que “Como sucedió en la vida de los apóstoles, hay momentos en los que estamos llenos de gozo, llenos de mucha esperanza, pero también hay momentos de tristeza, de dolor, de pesadumbre, por todo lo que es la fragilidad humana. Pero nunca Jesús está ausente”.  El cardenal agregó que Jesús se nos hace presente concretamente en nuestras vidas: “Él es palabra que se realiza, que se cumple en cada instante de la historia de la humanidad y en cada momento de la historia de la Iglesia. También en este momento, Jesús nos viene a decir que está con nosotros, que está en nuestra barca, que está en nuestra historia como Salvador, como Señor, como el pan de vida, como aquel que viene en nombre del Padre para que nos podamos alimentar de Él, de su Cuerpo y de su Sangre, para que en Él, la vida abundante que nos trae, llegue a ser la vida abundante de su Iglesia”.


ALIANZA DE DIOS CON SU PUEBLO

El Arzobispo de Santiago continuó su mensaje: “Jesús nos viene a recordar algunas verdades. En primer lugar, la alianza que Dios Padre ha sellado con la humanidad; esa alianza que Dios Padre significó después del diluvio en ese ramo de olivo y en ese arcoiris que se levantó sobre el cielo, en esa alianza que llevó a decir al Padre Dios que nunca más llevaría sobre la tierra el diluvio”. Añadió que la alianza de Dios con su pueblo no es porque seamos buenos o tengamos méritos, sino que es gratuita, y nace del corazón de Dios: “El Señor ha realizado una alianza y la ha realizado porque él es Padre, es misericorida, no porque nosotros tengamos quien sabe cuáles méritos. La alianza que Dios establece con su pueblo es una alianza que brota de la misericordia, de la verdad, del perdón misericordioso que le otorga a su pueblo”.


SÓLO DIOS REDIME 

En su mensaje también tuvo algunas palabras para referirse a la situación de crisis que vive la Iglesia en Chile: “Somos limitados, somos pecadores, no somos santos como Dios, pero la otra parte, las más significativa, es la parte santa, que santifica, que redime, que perdona y que da vida nueva. La fiesta (del Cuerpo) y la Sangre de Cristo nos viene a afianzar en esta alianza que Dios cumple con nosotros y que Dios quiere llevar adelante en todas las etapas de la historia, también en las etapas dolorosas, en la etapa que nos avergüenza, en la etapa que puede suscitar en nuestro corazón esa rebeldía frente al mal (…) porque frente al mal debemos sentir esa rebeldía”. Prosiguió el cardenal afirmando que “nuestras comunidades podrán resurgir con fuerza nueva en la medida en que cada domingo nos reunamos, en nuestra comunidad, para celebrar el misterio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo presente, para llenar nuestros corazones de vida, de esa fuerza que nos permite ser como Jesús, un cuerpo entregado, una sangre derramada para la vida de nuestros hermanos, y es allí, en cada domingo, donde aprendemos a vivir la coherencia Eucarística”.


LOS PEREGRINOS

El padre Francisco Llanca, vicario de la Zona Centro señaló, “esta es una tradición muy bonita, no sólo por las alfombras que cubren las calles de Santiago, que representan el arte, sino que también por lo que significa, poner a disposición de los otros lo que yo hago. En una ciudad tan inhumana como a veces se torna Santiago, es necesario proponer la unidad del encuentro como dice el Papa Francisco, la unidad del Evangelio y eso es el Corpus Christi, estar unidos, estar re-unidos, para alabar al Señor, Dios fiel en medio de su pueblo en la realidad del día a día”.

Camila Matus, joven de 21 años y quien además participó de esta celebración dijo, “tenemos que recuperar el tener a Jesús en el centro y como dice el Papa pensar siempre qué haría Cristo en mi lugar, tener esa frase siempre en mente y eso me dice hoy a mí esta celebración del Cuerpo y la Sangre, pensar a qué me está llamando Dios”.

María Rojas, de la parroquia La Transfiguración del Señor, de Puente Alto, comentó emocionada: “primera vez que vengo a la celebración acá en el centro de Santiago y es lo más grande, estoy muy emocionada porque nunca había visto esta multitud de gente y a pesar de todo lo que nos ha pasado como Iglesia este último tiempo, los fieles seguimos teniendo fe y siguiendo a Cristo, porque es a él a quien debemos tener siempre en el centro”.