Fraternidad de Rapel de Navidad participa en el cierre del año jubilar

El domingo 20 de noviembre y bajo el lema «Bienaventurados los Misericordiosos», se realizó el XX Encuentro Juvenil Diocesano con el que clausuró el Año de la Misericordia, y se cerró la puerta Santa de la Catedral de Melipilla.

Desde las 8:30 alrededor de 700 jóvenes de los cuatro decanatos de la Diócesis de Melipilla se reunieron en el parque Héctor Pino para dar gracias por la Misericordia vivida durante este año de Jubileo. La actividad se inició con la bienvenida del Pbro. Manuel Quiroz Machuca, -asesor religioso de la Pastoral Juvenil- y  de la asesora, Hermana Flor Garrido.

El primer momento del encuentro fue trabajado bajo el lema “Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mt. 5,6,). A través de un trabajo grupal los jóvenes se reunieron para expresar sus ideas o conceptos acerca del hambre y sed de justicia en la propia sociedad.

A media mañana dos grupos de jóvenes con dos representantes por parroquia, misionaron en dos puntos clave de Melipilla en la compañía de dos seminaristas, el primero fue el Cementerio Municipal y el segundo el Hospital San José, momento en que los jóvenes escogidos tuvieron la oportunidad de compartir con enfermos en el caso del hospital y fieles que visitaban a sus difuntos en el cementerio. “Fue una experiencia enriquecedora para mí tener la oportunidad de compartir un caso ajeno a mi diario vivir, porque logró emocionar y conmover mi vida como servidor de Cristo, regalando una sonrisa o una palabra a quien más lo necesita” dijo uno de los jóvenes tras un compartir de experiencias con el grupo.

Durante la mañana los jóvenes recibieron la visita de monseñor Cristián Contreras Villarroel, quien los felicitó y dio su bendición, y además de convocarlos para reunirse en la peregrinación hacia la clausura del Año de la Misericordia.

Fue a las 15:00 horas cuando en procesión y encabezados por un gran Cristo, los jóvenes se dirigieron hacia la plaza Centenario. En el lugar fueron recibidos por los adultos para caminar juntos hacia la Catedral de Melipilla.

Un grupo de bomberos dio el recibimiento a los fieles peregrinos para entrar a la Puerta Santa con un arco de honor en el frontis de la Plaza de Armas, acogidos por el coro San José.

En el día de Cristo Rey los fieles tomaron ubicación para participar de la santa eucaristía la que fue presidida por monseñor Contreras y concelebrada juntos a todos los presbíteros de la diócesis, religiosas y religiosos, diáconos, seminaristas y acólitos.

En la homilía monseñor Contreras dio la bienvenida a todos y las gracias por el encuentro juvenil y sus misiones durante la mañana.

“Tras un año santo extraordinario, dedicado a reflexionar y a experimentar el amor misericordioso de Dios, en comunión con el santo padre Francisco, la Iglesia se dispone a cerrar la Puerta Santa, una puerta que ha sido un signo de la apertura del corazón de Dios para acoger a quienes nos reconocemos pecadores con un abrazo de compasión paterna y materna a la vez” dijo monseñor Contreras.  “Se clausura la puerta como signo de que un tiempo de júbilo concluye, pero permanece y debe permanecer la enseñanza y sobre todo la experiencia de haber sido sanados por Dios, por su cariño entrañable que se abaja para levantarnos de la miseria y restaurarnos en nuestra condición de hijos suyos. Cerraremos el signo de la puerta, pero queda para siempre abierto aquel costado de Cristo, del que brotó sangre y agua… signo de la purificación del nacimiento de la Iglesia de los sacramentos con los que el Señor quiso permanecer en medio de nosotros a lo largo de la historia” agregó.

Finalizada la eucaristía los fieles salieron del templo seguidos del obispo y sacerdotes, para hacer el signo de cierre de la Puerta Santa, momento que fue aclamado con un gran aplauso.

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Fuente: iglesiademelipilla.cl